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lunes, 10 de octubre de 2011

Razas de Eberron: los forjados (II parte)

Tras varios meses de parón, vuelvo a la carga. Tenía la intención de hacer algunos cambios pero dado que al final no me he aclarado conmigo misma creo que seguiré con la misma línea en el blog.

Así que gracias a los que sigáis leyéndome por aquí, bienvenidos a los nuevos lectores y; como siempre, si alguien tiene alguna pregunta o petición para que traduzca o escriba sobre algún apartado en concreto de Eberron que lo comente e intentaré ponerme a ello.

Por el momento os dejo con la segunda parte del artículo sobre los Forjados y, a partir de la semana que viene daremos un pequeño repaso por algunas de las religiones "minoritarias" de Eberron.

Recordad que todos los lunes habrá artículo nuevo (y, al menos los cuatro próximos ya están escritos XDD)

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Razas de Eberron: los forjados (II parte)

Los forjados son constructos, no máquinas. Tienen cuerpos compuestos de materiales inorgánicos como acero y piedra pero también de magia viva. De esta forma un forjado combina tecnología y magia de forma paralela.

Durante la Última Guerra a muchos forjados se les desanimó para que no mostraran interés en la magia y en su propia creación. Los únicos prácticamente de magia fueron entrenados por la Casa Cannith como artífices y la Casa Cannith controló estrictamente el entrenamiento de los forjados que eran seleccionados para esa tarea.

A pesar de ello la mayor parte de forjados piensan muy poco en la magia y en como interactúa con ellos, más allá de lo puramente práctico. Un forjado valora la magia que le ayuda, especialmente la que repara su cuerpo. Los forjados agradecen la habilidad de aceptar magia en su composición y de poder incluir objetos mágicos en sus cuerpos, pero pocos forjados sienten curiosidad acerca de cómo o porqué funcionan esos procesos. Sin embargo, algunos forjados (especialmente aquellos que han desarrollado habilidades como lanzadores de conjuros) están empezando a investigar su pasado y los rumores que ligan a los forjados con una antigua magia y con los quori que invadieron Xen'drik. Estos buscadores de conocimientos consideran que el descubrimiento de la forma de crear forjados y componentes docentes es una meta estratégica.

El Tratado de Tronofirme dio libertad a los forjados, pero únicamente tras un gran debate. Las casas Cannith y Thrane argumentaron fieramente que los forjados no eran criaturas vivas porque no poseían alma. La evidencia era que los forjados no podían ser convertidos en no muertos de ninguna forma, ni siquiera en fantasmas o espectros. Además son inmunes al drenaje de energía y nadie ha visto una alma forjada en Dolurrh, el Reino de los muertos. Breland argumentó que ya que los forjados pueden ser resucitados, deben tener alma. Por supuesto, la Casa Cannith y Thrane contrarrestaron esos argumentos diciendo que ningún forjado devuelto a la vida era capaz de explicar nada del más allá. Al final, la Cuestión de las Almas, tal y como fue conocida esa parte de las negociaciones, se dejó sin respuesta.

Los Forjados fueron liberados porque pudieron mostrar pensamiento independiente y libre albedrío. Aunque actualmente mucha gente sigue pensando que los forjados son criaturas sin alma, y los ciudadanos de Thrane se suelen referir a ellos como “los sin alma”.

Hace treinta y tres años, Aarren d’Cannith creó al primer forjado sintiente de esta era. Se habían creado otros constructos similares antes, pero el forjado que emergió de la forja de creación ese día marcó el final de una larga serie de experimentos que tenían como objetivo crear constructor vivos y pensantes. La casa Cannith empezó a crear constructos para tareas de exploración y defensa algún tiempo antes de que el Rey Jarot se volviera paranoico sobre las amenazas que se cernían sobre Galifar y urgiera a Merrix d’Cannith, el padre de Aarren, a crear constructos diseñados para la guerra.

Para que los ejércitos de constructos pudieran marchar a la batalla, tenían que ser capaces de pensar por si mismos y, en esa época, incluso los constructos más inteligentes que salían de las forjas de creación requerían que alguien les diera órdenes y controlara sus acciones. También era necesario que los nuevos constructos inteligentes fueran baratos de construir, ya que aunque un ejército de gólems inteligentes sería invencible, Merrix d’Cannith era consciente de que el Reino de Galifar carecía de recursos para pagar por un ejército como ese.

Tras la división del reino, Merrix dedicó todas sus energías al concepto de soldados constructos sintientes, pero fue su hijo el que hizo el primer avance, utilizando unos documentos de Kedran d’Cannith que algunos dicen que encontró en unas antiguas ruinas quori que exploró en Xen’drik. A partir del momento en que se descubrió el secreto de las forjas de creación la casa Cannith empezó a vender forjados a cualquiera que pudiera permitírselos. Breland, Cyre y Thrane compraron los mayores ejércitos de forjados, pero la mayor parte de facciones en guerra se hicieron al menos con un pequeño contingente de soldados constructos.

Los forjados participaron en todas las batallas importantes de la Última Guerra, en muchas ocasiones en ambos bandos del conflicto. Sus principales ventajas eran su capacidad de recorrer rápidamente largas distancias, su falta de cansancio y su falta de miedo al enfrentarse al enemigo. También sorprendieron a muchos debido a su lealtad cambiante. Aunque los forjados eran incuestionablemente leales a sus propietarios, al ser capturados su concepto de quien les poseía cambiaba con facilidad. Eso condujo a que muchas batallas durante la Última Guerra se libraran únicamente con el propósito de capturar a los forjados del enemigo. Estas batallas resultaban mortales para las fuerzas atacantes, ya que era necesario utilizar tácticas no letales contra los constructos que, a su vez, no estaban restringidos por esos prerrequisitos.

Desde el principio de su aparición en la Última Guerra, algunos forjados se distinguieron tanto durante la batalla como tras ella y rápidamente sus habilidades marciales así como sus tácticas y estrategias llamaron la atención. Aundair fue la primera nación que promocionó a un forjado a una auténtica posición de mando. Anteriormente, a los forjados únicamente se les habían dado mandos temporales de campo, habitualmente hasta que el comandante humano podía llegar al campo de batalla (los forjados solían ocupar las primeras posiciones del ejército al no necesitar descansar).

Conforme la guerra progresó se fueron creando nuevos tipos de forjados. Muchos se hicieron bajo petición explícita y en lotes limitados, pero otros fueron experimentos de la Casa Cannith. De estos, los forjados exploradores fueron unos de los más exitosos, pero a pesar de ello son escasos en comparación con el número de forjados normales que se construyeron para luchar en la Última Guerra.
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