Encuéntranos en Google+.

viernes, 18 de mayo de 2007

Smoking turtle's journal 4 - El templo

Fecha estelar… ni idea! Hasta que no tengamos acceso de nuevo a la holored no voy a poder sincronizar nada en esta nave.

¡¡Por fin hemos salido de este puto planeta!!! Creía que iba a tener que seguir viendo lagartos y más lagartos a diario durante toda mi vida! Por todos los dioses habidos y por haber, qué ganas que tenía de volver a navegar en la oscuridad del espacio y no ver por la ventana los árboles y las lianas de la selva. Decidido, odio el verde!

[ruidos varios] Oh, gracias capi. Me irá bien un poco de café. Garick y yo llevamos todo el día calculando la puñetera ruta de astrogración hasta ese meteorito al que quiere ir Janny y estoy que me caigo de sueño. Sí, sí, estamos seguros de que es correcta. Debemos haber repasado los cálculos cinco veces cada uno.

Mm… que bueno… Ah, sí por donde iba.

Hicimos un último ataque al templo y por suerte esta vez logramos acabar con ellos. Nos habían preparado una emboscada en la entrada. Por suerte logramos darnos cuenta a tiempo de que sobre los pilares había algunos lagartos escondidos y decidimos romper su emboscada.

Nos dividimos en varios grupos. Uno, liderado por el capitán se aproximó al templo por la derecha dando un amplio rodeo, otro se quedó cerca de los primeros pilares a la espera de que los lagartos saltaran al suelo y yo ejercí como cebo acercándome por el pasillo central.

El combate fue bastante duro. Los lagartos lanzaron primero a sus perros-lagarto en mi dirección mientras que los tipejos subidos a las columnas lanzaban sus lanzas. Los chicos y yo hicimos un buen trabajo con los perros y logramos freírlos antes de que consiguieran hacernos demasiado daño pero eso les dio el tiempo suficiente como para que los soldados que estaban encaramados en las columnas se dedicaran a acribillarme.

Un par de granadas del capi y de Kha-dor suavizaron el trabajo en la zona más cercana al templo pero durante un rato nuestra supervivencia estuvo en duda. Los dos jedi al límite de sus fuerzas acabaron partiéndose el cobre con sus sables de luz con unos lagartos mientras que el resto intentábamos eliminar a los que estaban desperdigados por la zona.

Nos costó sangre, sudor y algo más de sangre pero finalmente limpiamos la zona de la entrada. De no haber tenido a los jedi con nosotros hubiéramos tenido que volver a la nave y esperar a que la medicina moderna hiciera su efecto pero por suerte los chicos de las togas pudieron restaurar parte de nuestras heridas y entramos inmediatamente en el templo.

Allí dimos un poco de vuelta en busca de más lagartos a los que freír. Encontramos unos pocos que parecían estar entrenándose en una sala con uno de sus sacerdotes y nos los cargamos allí mismo. Seguimos moviéndonos por el templo y parecía que no quedaban demasiados… excepto en la sala central del templo… pero todavía no nos sentíamos capaces de meternos allí en medio.

Subimos hacia la planta superior central y vimos que allí tenían sus habitaciones. Mientras decidíamos que hacer apareció uno de ellos y nos ahorró continuar con la discusión. Lo freímos. Pero el ruido provocó que vinieran más. Freímos a unos cuantos más y el resto se rindieron. Yo los hubiera frito para asegurarme de que no nos venían por detrás a tocar las narices, pero los jedi (sobretodo el más estirado de los dos) se pusieron bastante pesados con el tema y lo dejamos correr. Los atamos y amordazamos y seguimos explorando el templo.

Aquello parecía no acabarse nunca y finalmente decidimos explorar la parte central superior para ver si encontrábamos el puñetero artefacto que nos impedía salir del planeta y lo petábamos. No tuvimos mucha suerte y al llegar a la planta de arriba tuvimos que partirnos la boca con un grupo de lagartitos que nos estaban esperando. Por suerte ya le habíamos pillado bastante práctica a esto de freírlos y aunque nos dieron un poco por culo, los hicimos polvo sin sufrir bajas.

El problema nos llegó cuando subimos arriba del todo. Allí estaba la puta máquina que nos había jodido la Smoking y nos había obligado a aterrizar en esa mierda de planeta… pero también estaba la líder de los lagartos, su guardia personal y la puta que los parió. Se lió una tangana de las guapas con tiros, lanzazos y putos rayos cabrones de fuerza. Por un momento creí que no lo iba a contar cuando se nos pusieron uno de esos lanzarrayos a cada lado e intentaron freírnos pero ahí los jedi se lo curraron y lograron absorber casi todos los rayos con sus sables de luz.

Por suerte logramos petárnoslos a todos sin que nadie pillara demasiado pero no tuvimos casi tiempo de cantar victoria. Mientras que los jedis y Kha-dor investigaban la sala para ver que encontraban, el resto nos dedicábamos a intentar averiguar como cojones funcionaba la puñetera máquina y a vigilar nuestras espaldas.

Logramos averiguar qué se tenía que puentear para desactivarla pero mientras Nukila se encargaba de ello llegaron visitas. Al principio creí que lo mejor sería freírlos (total, ya teníamos práctica!) pero cuando vieron que nos habíamos cargado a su jefa se arrodillaron y dejaron de darnos por culo así que los dejamos vivir (otra vez idea de los jedi… como no!) Pero vaya, la cosa quedó en que logramos chuscar la máquina tocapelotas y salir del templo enteros. Y por fin logramos hacer despegar la Smoking del suelo y salir del planeta.

El alivio que sentí cuando pude volver a ver la oscuridad del infinito y las estrellas creo que no se lo puede imaginar nadie. ¡Libres por fin!

Ahora sólo nos queda llevar a Janny con su peña y dejar a los republicanos en algún planeta donde puedan trincar una nave que les devuelva con los suyos. Y luego, volver a casa… si es que se puede llamar hogar a un basurero como Tatooine!
Publicar un comentario en la entrada