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martes, 13 de febrero de 2007

Reinos de hierro 5- En busca de la cabaña de Darak


Con la sesión del sábado pasado van 4 las sesiones que hemos jugado durante el 2007; así que la apuesta queda saldada y la perilla del máster salvada... (sí, ya lo sé, hacer pareados es patético… pero nunca he dicho que lo mío fuera la poesía precisamente) Vamos a tener que ir pensando en una nueva apuesta para chantajearle y lograr que arbitre. Se admiten sugerencias.

He acabado dividiendo el relato de la sesión en dos partes porque se me estaba haciendo interminable así que para leer el final tendréis que esperar algunos días más.

Por cierto, máster masteroso: recuerda que prometiste repartir px’s y colgarlos en los comments ;)

Viene de aquí:

…………………………………


Al escuchar el ruido de la trampa al dispararse todos nos pusimos en tensión y nos preparamos para el combate pero quien apareció entre los árboles fue el elfo que se había refugiado en el templo de Morrow la noche del ataque. Nos explicó que había estado haciendo de scout localizando el campamento enemigo y recopilando información sobre ellos. Por lo que había averiguado el ejército enemigo estaba formado por unos 75 individuos, mayoritariamente bogos y humanos aunque había también un par de docenas de górax. Cyvross quería unirse a nuestra misión y tras discutir un poco decidimos que su ayuda sería bienvenida.

Iniciamos la marcha hacia la cabaña de Darak de inmediato. Ya era casi mediodía y según lo que creíamos todavía nos quedaba un rato hasta llegar a ella. Mientras avanzábamos por el bosque Cyvross encontró un rastro. Parecía pertenecer a tres o cuatro humanos, descalzos, que avanzaban con bastante rapidez por el bosque en nuestra misma dirección. Tomamos algunas precauciones y seguimos adelante.

Poco después encontramos los restos de un combate. Según interpretamos el grupo que nos precedía se había enfrentado a una manada de lobos y había conseguido abatirlos a todos. Examinamos los cadáveres y vimos que presentaban heridas de arma de filo pero también varios garrazos, lo cual nos confirmó que probablemente esos hombres a los que seguíamos estaban malditos por el Wurm. Pero los lobos tenían algo extraño. Su pelaje era rígido, duro como cerdas pero no teníamos tiempo para seguir investigando y seguimos adelante.

Ya no tardamos demasiado en vislumbrar entre los árboles un gran claro con una cabaña en el centro. Por lo que podíamos ver los muros de piedra se mantenían en pie así como el porche de la casa aunque el pequeño jardín de la parte delantera se había llenado de zarzales que cubrían los setos y el antiguo columpio que se podía ver en uno de los laterales.

No se veía movimiento alguno en la casa pero no nos fiamos y decidimos investigar desde los alrededores antes de acercarnos. Fue entonces cuando pudimos escuchar algunos ruidos procedentes del segundo piso que supusimos estaban provocando los salvajes que habían dejado el rastro. Preferimos emboscarles cuando salieran de la casa y nos distribuimos por los bordes del claro, dispersándonos para así poder atacarles aunque intentaran huir hacia la parte de atrás. Cyvross se desplegó hacia el lateral derecho y Ivash hacia el izquierdo mientras que entre Nolan, Kolor y yo cubríamos el frente pero nuestro plan se vio truncado porque ellos ya nos habían detectado y organizado una emboscada..

Un salvaje apareció a la espalda de Cyvross atacándole sin que éste tuviera posibilidad alguna de defenderse y le malhirió antes de que pudiera hacer nada. Cuando se recuperó del impacto al elfo no le quedó otra opción que ir retrocediendo entre los árboles hacia nuestra posición, disparándole con el arco cuando surgía una oportunidad.

Otro salvaje saltó a la espalda de Ivash pero el khadorano logró evitar el primer golpe y se enzarzó en un duro combate con él. Tras un primer entrechocar de armas Ivash logró hacerle un feo corte en el brazo a su adversario pero en vez de dolerse éste clavó su hacha en un árbol cercano y la rabia le poseyó. Su mandíbula se alargó a la vez que sus colmillos crecieron. Un vello oscuro y duro le creció por todo el cuerpo y sus dedos se transformaron en garras. Cuando su transformación acabó se lanzó sobre Ivash pero manteniendo la sangre fría, el khadorano logró esquivar el primero de sus golpes y aprovechó para clavar su espada en el costado del tharn. Pero ese movimiento le dejó sin protección ante el ataque de ambas garras de su adversario que le hirieron el hombro.

Mientras tanto los dos enemigos que faltaban salieron corriendo del interior de la casa directos hacia nosotros mientras recibían nuestros disparos, aunque tan sólo uno de mis virotes les impactó. Ambos eran muy veloces y se acercaban rápidamente a mi posición así que salí desenvainé mi espada y mi escudo y salí de entre los árboles para no enredarme entre las ramas. Invocando la ayuda del ascendido Markus me adelanté para combatirles pero su velocidad impidió que pudiera herir al primero de ellos y el segundo aprovechó ese instante para descargar un terrible golpe de su hacha sobre mi clavícula que nubló mi visión y estuve a punto de desvanecerme.

Gracias Morrow el troloide ya se dirigía hacia el combate y llegó a tiempo para cubrir uno de mis flancos desplegando su cadena armada y golpeando con un giro de muñeca al combatiente que ya estaba herido. Ese movimiento me proporcionó el tiempo suficiente para retroceder a trompicones e invocar la gracia de Solovin para curar mis heridas. El calor y el bienestar de la curación milagrosa me envolvieron de forma extraordinaria y fuera de lo común. Noté mis heridas cerrarse así como una extraña sensación de calma y tranquilidad fuera de lo común que me hicieron pensar que ese lugar estaba especialmente alineado con Morrow pero no había tiempo para detenerse a pensar.

El otro individuo, un tipo enorme y cargado de tatuajes tribales, se avanzó hacia Kolor y asestó un terrible golpe en su pecho dejando una gran mancha sangrienta sobre él. Nolan se había acercado por la espalda del salvaje intentando sorprenderle pero el guerrero se giró rápidamente y paró su golpe.

Cyvross casi había llegado a nuestra altura mientras que su oponente que había dejado fluir su rabia y había cambiado se acercaba peligrosamente a nuestra posición pero antes de que nos alcanzara logré herir levemente en la pierna a nuestro adversario principal.

Éste, al verse rodeado por nosotros cuatro, se abrió paso derribando a Kolor con un golpe de su hacha y pasó por encima de él en dirección al bosque. Aunque su salto le permitió esquivar el golpe de Cyvross no le permitió evitar un golpe de la cadena armada de Nolan y otro de mi espada. Los golpes dejaron a la vista unas correas de cuero que cruzaban su pecho y bajo las que parecía transportar un bulto. Supusimos que era aquello que habíamos venido a buscar pero el salvaje aulló mientras la magia del Wurm le mutaba y huyó a gran velocidad hacia los árboles antes de que pudiéramos reaccionar.

Ivash entretanto seguía batiéndose con el salvaje que le había atacado. Gravemente herido esquivaba los ataques de las garras del tharn mientras intentaba una y otra vez herirle con su espada hasta que finalmente uno de sus golpes logró atravesarle el pecho y el salvaje se derrumbó a sus pies. Cansado tras el duro combate se dirigió hacia nosotros a tiempo de ver el final de nuestro combate.

Pero el corto intervalo de calma que había producido la huida del que parecía el líder se vio interrumpido por la carga del salvaje que inicialmente había atacado a Cyvross. Nolan logró impactarle con ambos extremos de su cadena causándole graves daños en las piernas pero ni siquiera las heridas consiguieron que el enloquecido tharn detuviera su ataque sobre Kolor y le causara graves daños. Tras esto el salvaje desató toda su furia aullando sobre el cuerpo del troloide a pleno pulmón. Y Nolan aprovechó esos segundos para afianzar un último golpe sobre el salvaje clavando el garfio en el estómago del tharn y desgarrándolo por completo con un último tirón de la cadena.

Yo me agaché sobre Kolor y recurrí a Solovin para obrar un milagro curativo sobre el troloide que yacía desangrándose en el suelo. En esta ocasión el extraño efecto amplificador del lugar volvió a notarse y la curación fue mayor de lo que mis fuerzas podían canalizar de forma normal devolviéndole la conciencia y el color a su piel.

Nuestro grupo se reunió, exhaustos tras el combate y gravemente heridos sabiendo que probablemente el salvaje que había huido había logrado llevarse aquello que buscábamos pero incapaces de seguirle en esos momentos. Así que nos acomodamos sobre la hierba del claro y atendí sus heridas mientras recuperábamos el aliento y pensábamos cuales iban a ser nuestros siguientes movimientos.
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